
Los electrodos son un componente clave a la hora de salvar la vida de una persona que ha sufrido una parada cardiaca súbita.
Este dispositivo médico ayuda a administrar la descarga al paciente y necesita estar en perfectas condiciones antes del tratamiento para funcionar con la mayor eficacia posible. Antes de su uso, se protegen en una carcasa de plástico contra el polvo y los daños causados por el agua.
Características principales
- El embalaje protector garantiza que las almohadillas de los electrodos permanezcan limpias y seguras
- Preconectados por diseño, lo que significa que el desfibrilador externo automático puede detectar y evaluar los electrodos una vez conectados y hasta que se necesiten.
- Imágenes claras y en negrita para orientar a los primeros intervinientes sin formación
- El adhesivo superadhesivo garantiza que las almohadillas no se muevan durante el tratamiento
- Vida útil de hasta 2 años antes de que sea necesario sustituirlos si no se utilizan
Cómo utilizarlo
Una vez colocados en el paciente, siguiendo las instrucciones de ayuda visual que figuran en la parte posterior de las almohadillas, los electrodos comenzarán a analizar el ritmo cardíaco del paciente.
Esta información es monitorizada por el DEA, que determinará si es aconsejable el tratamiento, que sólo se producirá si se da una de las dos situaciones siguientes en el corazón: fibrilación ventricular o taquicardia ventricular.